ISHA DE LA HUERGA
Nacida en Cartagena (Murcia) en 1958, a los cuatro años de edad vine con mi familia a Madrid, donde resido desde entonces. Desde muy pequeña los lápices de colores constituyeron mi gran pasión, sin embargo nunca destaqué en las asignaturas de dibujo artístico y diseño mientras cursé los estudios de Bachillerato. Las circunstancias de mi vida hicieron que no fuera posible realizar estudios de arte, si bien sí tuve oportunidad de acudir a una academia donde adquirí suficientes conocimientos para saber que mis tendencias no se ajustaban a las normas clásicas, a la vez que tampoco se adecuaban a los modernismos vigentes. La acuarela y el pastel eran los materiales que solía emplear, si bien nunca llegué a sentir que fueran realmente mis elementos. Poco a poco me fui alejando de las formas precisas, buscando el impacto producido por la mezcla de colores. Llegada la madurez, el día en que mi marido me sugirió investigar acerca del arte fractal pensé que todo eso iba a ser demasiado complicado para mí. Sin embargo cuando al fin me decidí a probar supe que, por el contrario, el diseño virtual era la herramienta que siempre había necesitado, sin duda la que mejor se adecuaba a mi intuitiva forma de reflejar la realidad que observo.
Evito las líneas demasiado definidas, porque pienso que es fundamental que quien contempla la obra se sienta envuelto en ella y, más allá de simplemente interpretarla, se deje llevar por el impulso de penetrarla y desvelar sus más ocultos misterios. De forma predominante utilizo el color y los destellos de luz, movida por el deseo de transmitir positivismo y tolerancia.
Ahora me planteo cosas que nunca antes he hecho, como exponer o vender mis diseños. No creo estar soñando con un imposible, aunque salvo el buen hacer ninguna otra cosa me respalde. Puede decirse que este es el punto cero de mi historia como artista, pero no veo muros ante mí sino una infinitamente amplia extensión llena de la luz y el color que quedan plasmados en mis obras.